José Carlos del Coso: Esta es mi opinión y afortunadamente solo tengo una. Le guste a quien le guste y le pese a quien le pese.


23 de mayo de 2014

El purgatorio culé



El saldo institucional que le queda al FC Barcelona tras acabar la presente temporada solo es comparable a un descenso a segunda división. El saldo deportivo es el que es, no ha bajado a segunda pero sí ha sido segundo en liga, segundo en copa y cuartofinalistas en Champions. La visión que la actual junta directiva se ha encargado de propagar entre los diferentes medios de comunicación catalanes es que la culpa principal de todo la tiene la plantilla. De ahí el uso de la expresión “renovación profunda” que se ha divulgado públicamente. La renovación profunda de la que habla Bartomeu no es más que otro eufemismo para hacer el menos ruido posible en los despachos. Cuando cambias al entrenador, rescatas canteranos repartidos por el mundo, se caen varias vacas sagradas del club y deslizas la posibilidad de realizar 7 u 8 fichajes de forma inminente tras un fracaso apabullante, sería más conveniente pronunciar la palabra revolución para definir tales decisiones. El Barcelona anuncia una tranquilizadora renovación, mientras en la mente del aficionado se refleja una inquietante revolución.

18 de mayo de 2014

Adiós Gerardo, hasta nunca Tata



Ayer se despidió el peor entrenador para los intereses del Fútbol Club Barcelona que se recuerda en la última década. En unos años la imagen del Tata Martino apenas se recordará y en su lugar solo quedará su voz en off anunciando su despedida con una educación modélica. El técnico argentino ha estado entrenando una temporada en Barcelona y no deja absolutamente nada aprovechable en la institución. Un mal ejemplo de lo que no necesita un gran club como el catalán. No ha recorrido los pasillos de la Masía, por lo que no ha consolidado a ni un solo canterano; No ha logrado obtener un solo ápice de motivación en una plantilla que lo ha ganado todo años atrás; No ha cosechado ni un solo cambio táctico que aporte un beneficio mínimo al equipo; No ha conseguido la autoridad necesaria para imponer sus propios criterios a los futbolistas; Ni ha conseguido que un solo jugador crea en él; Y no ha desarrollado la personalidad suficiente para reclamar los futbolistas necesarios a una junta directiva tan inepta como cínica y maquiavélica. Lo que antes era negativo en el conjunto catalán, hoy sigue siendo negativo y sin embargo el Tata no deja nada bueno para cimentar el más inminente futuro.