El saldo institucional que le queda al FC Barcelona tras acabar la
presente temporada solo es comparable a un descenso a segunda división. El
saldo deportivo es el que es, no ha bajado a segunda pero sí ha sido segundo en
liga, segundo en copa y cuartofinalistas en Champions. La visión que la actual
junta directiva se ha encargado de propagar entre los diferentes medios de
comunicación catalanes es que la culpa principal de todo la tiene la
plantilla. De ahí el uso de la expresión “renovación profunda” que se ha
divulgado públicamente. La renovación profunda de la que habla Bartomeu no es
más que otro eufemismo para hacer el menos ruido posible en los despachos.
Cuando cambias al entrenador, rescatas canteranos repartidos por el mundo, se
caen varias vacas sagradas del club y deslizas la posibilidad de
realizar 7 u 8 fichajes de forma inminente tras un fracaso apabullante, sería
más conveniente pronunciar la palabra revolución para definir tales decisiones.
El Barcelona anuncia una tranquilizadora renovación, mientras en la
mente del aficionado se refleja una inquietante revolución.
23 de mayo de 2014
18 de mayo de 2014
Adiós Gerardo, hasta nunca Tata
Ayer se despidió el peor entrenador para los intereses del Fútbol Club
Barcelona que se recuerda en la última década. En unos años la imagen del Tata
Martino apenas se recordará y en su lugar solo quedará su voz en off anunciando
su despedida con una educación modélica. El técnico argentino ha estado
entrenando una temporada en Barcelona y no deja absolutamente nada aprovechable
en la institución. Un mal ejemplo de lo que no necesita un gran club como el
catalán. No ha recorrido los pasillos de la Masía, por lo que no ha consolidado
a ni un solo canterano; No ha logrado obtener un solo ápice de motivación en una
plantilla que lo ha ganado todo años atrás; No ha cosechado ni un solo cambio
táctico que aporte un beneficio mínimo al equipo; No ha conseguido la autoridad
necesaria para imponer sus propios criterios a los futbolistas; Ni ha
conseguido que un solo jugador crea en él; Y no ha desarrollado la personalidad
suficiente para reclamar los futbolistas necesarios a una junta directiva tan
inepta como cínica y maquiavélica. Lo que antes era negativo en el conjunto
catalán, hoy sigue siendo negativo y sin embargo el Tata no deja nada
bueno para cimentar el más inminente futuro.
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