Lo que está ocurriendo en el Barcelona solo puede deberse a que está
gestionado por administradores más preocupados por las arrugas de su corbata y
por mantener su peso ideal que por preservar el nombre de la institución a la
que representan. La administración de sus egos ha sido tan pésima como cada una
de las decisiones que han tomado. Este grupo de advenedizos electos heredaron
el mejor equipo del mundo y el mejor club en lo que va de siglo. La junta
directiva precedente consiguió reunir sin insultantes alardes bancarios al
grupo de futbolistas más impresionante que este deporte ha visto en toda su
historia, culerizó el club hasta las cloacas y arriesgando su propia reputación
con una demostración de valentía absoluta y convencimiento supremo otorgó la
dirección del equipo a un joven de treinta y siete años. Laporta remodeló el
resto de secciones deportivas de la entidad y consiguió contagiar de filosofía
blaugrana a cada uno de los deportistas que se enfundaban la camiseta con el
escudo azulgrana independientemente del deporte que dominasen. Convirtió al
Fútbol Club Barcelona en un equipo ganador y modélico allá adonde llevase su autobús
e hizo ponerse en pie al aficionado más reacio de cualquier estamento deportivo
cada vez que se ponía en marcha la sinfonía del himno culé.
25 de febrero de 2014
24 de febrero de 2014
El fútbol enlatado
Xavi no estaba en el terreno de juego pero parecía haber corrido diez
kilómetros seguidos, aunque eso con Martino es imposible, su piel parecía
sudorosa aunque realmente estaba impoluta, las cuencas de los ojos pronunciadas
y la mirada perdida en el infinito, como quien mira sin ver nada porque todo su
semblante se centra en sus pensamientos. La palidez de su cara, el hieratismo
de sus pupilas mirando al césped le delataban, jamás recordará lo que vio en
ese instante, sino lo que pensó, estaba aterrorizado, incrédulo, por primera
vez había perdido el control de lo que estaba pasando.
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