A lo largo de
mi vida he visto muchos delanteros centro, pero hacía muchos años que no veía
uno tan bueno como Radamel Falcao. A Gil Marín y a Cerezo se les podrán
replicar innumerables defectos entre los que se encuentra haberle tomado el
pelo de forma literal al Atlético de Madrid en múltiples ocasiones, pero a dios
lo que es de dios y al César lo que es del César. No sé qué porcentaje de
mérito tendrán a la hora de seleccionar a su estrella de turno, lo que es claro
y evidente es que lo han hecho con inteligencia en varias ocasiones. En los
últimos años el Atlético de Madrid se ha descompuesto temporada tras temporada
y se ha rehecho temporada tras temporada. Lo cierto es que el Atlético juega
con fuego porque no puede jugar con dinero, y el peligro es máximo cuando
caminas descalzo sobre un alambre y al amparo de una red podrida, vieja y
demasiado pegada al suelo. No sé si algún día el Atlético caerá
precipitadamente porque basa todas sus esperanzas e impone toda su fortaleza
apostando siempre a una carta. Aunque en esta ocasión, la carta de Falcao
estaba marcada con el sello de la gloria al tratarse de antemano de un jugador
excepcional. El día que Falcao se marche, que tarde o temprano lo hará por
estar repartido entre el Atlético y un oscuro grupo de inversión, si la
estrella de reemplazo sale rana, el equipo caerá. De momento, la obligación del
aficionado es disfrutar de una de los mejores futbolistas que ha podido salir
de la cartera de Jorge Mendes sin que la operación tenga que oler a la típica
putrefacción.
1 de septiembre de 2012
31 de agosto de 2012
La cara del buitre y la cara dura
Andan en la casa blanca un poco cabreados por el sorteo de champions que se celebró ayer en Mónaco. Jodido Steve Mcmanaman, habrá espetado en solitario Florentino Pérez cuando vio a Denis Law, Gullit, Weah o Cannavaro desenroscar con enorme dificultad las bolas que configuraban la competición. Mourinho ya tiene excusa por si el camino se tuerce y Florentino tiene asegurado algunos taquillazos que es lo que a él más le interesa. Eso del fútbol no, para qué tantas redes y balones, que los jueces de línea y los delanteros fallan mucho, pero las máquinas de serigrafiar camisetas solo hay que ajustarlas por la mañana y revisarlas por la noche. Quizás por eso no asomase la patita en Mónaco, por eso y porque Ruud Gullit entre más lejos del Madrid y de Paco Buyo mejor.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






