José Carlos del Coso: Esta es mi opinión y afortunadamente solo tengo una. Le guste a quien le guste y le pese a quien le pese.


18 de mayo de 2014

Adiós Gerardo, hasta nunca Tata



Ayer se despidió el peor entrenador para los intereses del Fútbol Club Barcelona que se recuerda en la última década. En unos años la imagen del Tata Martino apenas se recordará y en su lugar solo quedará su voz en off anunciando su despedida con una educación modélica. El técnico argentino ha estado entrenando una temporada en Barcelona y no deja absolutamente nada aprovechable en la institución. Un mal ejemplo de lo que no necesita un gran club como el catalán. No ha recorrido los pasillos de la Masía, por lo que no ha consolidado a ni un solo canterano; No ha logrado obtener un solo ápice de motivación en una plantilla que lo ha ganado todo años atrás; No ha cosechado ni un solo cambio táctico que aporte un beneficio mínimo al equipo; No ha conseguido la autoridad necesaria para imponer sus propios criterios a los futbolistas; Ni ha conseguido que un solo jugador crea en él; Y no ha desarrollado la personalidad suficiente para reclamar los futbolistas necesarios a una junta directiva tan inepta como cínica y maquiavélica. Lo que antes era negativo en el conjunto catalán, hoy sigue siendo negativo y sin embargo el Tata no deja nada bueno para cimentar el más inminente futuro.

6 de mayo de 2014

Una liga en mitad del desierto



Acabó el partido en el Cam Nou y los jugadores culés desfilaban serios hacia el túnel de vestuarios. No eran momentos para sonrisas, pero tampoco desprendían demasiada preocupación. Parecía que hubiesen perdido la liga hacía meses, como si los dos puntos arañados por el Getafe tuviesen la misma importancia que un amistoso de agosto. La bocana iba engullendo lentamente la imagen de los futbolistas azulgranas sin sobresaltos y sin agobios. Demasiado cansancio acumulado a lo largo de una temporada repugnante para un equipo que no ha recibido ayuda desde fuera y que solo ha recibido palos desde dentro. Los ojos de los futbolistas culés no muestran absolutamente nada, están vacíos como sus deseos y agrietados como sus esperanzas. La plantilla ya sabe a estas horas que una liga más o menos no cambiará absolutamente nada, el trofeo es solo un trozo de metal, la reputación no se puede recuperar en dos partidos.