José Carlos del Coso: Esta es mi opinión y afortunadamente solo tengo una. Le guste a quien le guste y le pese a quien le pese.


10 de abril de 2014

Por esto son del Atleti



Si el fútbol fuese perfecto, en los primeros 15 minutos el Atlético de Madrid debería haber sentenciado la eliminatoria. El Barcelona fue arrollado por un huracán que desde el principio llevó escrito en la frente la palabra semifinales. Simeone salió con un plan para romper la baraja y los azulgranas sufrieron como ya no se les recordaba. En el inicio del partido, cuando menos importa la forma física fueron superados en todos los aspectos futbolísticos que componen este deporte. Al conjunto colchonero solo le faltó acierto para haber hecho del Barcelona una auténtica carnicería como ocurrió la temporada pasada en Alemania. La suerte permitió al conjunto catalán salir vivo del rodillo pero ni pudo ni supo solucionarlo en los 75 minutos restantes. Una nueva historia legendaria donde fue imposible distinguir quién ocupaba el papel de David y quién el de Goliat.

9 de abril de 2014

Jugar sobre el alambre



¿Qué pasaría si el Barcelona con el actual equipo que tiene, tuviese la misma intensidad que tuvo ayer el Borussia Dortmund? Ya se lo anticipo yo, que arrollaría a cualquier rival exceptuando al Bayern de Munich e incluyendo al Atlético de Madrid. Si a la calidad individual de jugadores como Neymar, Messi, Iniesta o Fábregas se les suministra la misma motivación que anoche demostraron Reus o Lewandowski y se les reducen los espacios para presionar, estaríamos viendo el mejor Barcelona de Guardiola. La principal diferencia entre este equipo y el de hace unos años es que este solo corre cuando corre Messi, y el de antaño pasaba incluso por encima del astro argentino. El conjunto catalán necesita volver a imponer ese ritmo infatigable y colectivo que señala a aquellos futbolistas que se toman un respiro en los partidos. Necesita presionar en ataque, correr más rápido para correr menos. Volver a empujar desde la defensa a los mediocampistas hacia la línea de presión y alejarlos del círculo central. Volver a reducir el terreno de juego a las coordenadas donde el conjunto catalán acumula el talento. Volver a ser un equipo donde la defensa ocupa el área de los centrocampistas, y los centrocampistas comparten el espacio de los delanteros.