José Carlos del Coso: Esta es mi opinión y afortunadamente solo tengo una. Le guste a quien le guste y le pese a quien le pese.


24 de abril de 2013

Brutalidad alemana, karma culé



Su mano izquierda luce el aniño de casado y sujeta su mentón, tampoco necesita mucho esfuerzo, su cuello está rígido, inmóvil, inerte. La mirada perdida en la inmensidad del terreno de juego, no observa a nadie, ahoga sus ojos en el césped. Su piel blanca contrasta con sus mejillas sonrosadas, su estado de salud parece óptimo. Han pasado varios segundos y no ha movido un solo músculo, ni siquiera un pestañeo incontrolado, retira su mano de la barbilla y conduce su mirada hacia el banquillo, su torso se gira lentamente. Cesc Fábregas le mira con inseguridad y los hombros destemplados, está conmovido, no entiende lo que ocurre. Su esbelta figura abandona la zona técnica lentamente mientras camina pensativo buscando su reposo, todo ha terminado.

26 de marzo de 2013

Problemas al margen



Miles de personas se manifestaron ayer por las calles de Paris con la firme intención de oponerse al matrimonio homosexual. Como era de esperar en Francia, el país de la revolución por antonomasia, hubo enfrentamientos y la policía lanzó gases lacrimógenos cuando la protesta se extendió a los Campos Elíseos. Las calles parisinas adquirieron por momentos el gris ocre del siglo XVIII, mientras los gendarmes practicaban algunas detenciones entre los homófobos. Mientras todo eso ocurría, dos integrantes de la selección española de fútbol, caminaban por las calles parisinas con una tranquilidad absoluta, disfrutando de la vista, sin nadie que les molestase, sin nadie que les interpelase. Uno con paso tranquilo y el otro ralentizando su zancada para acompañar el ritmo del otro.