Acaba de levantarse un trozo de césped en el centro del campo, él no ha sido. Su fútbol es silencioso porque apenas levanta briznas de hierba a su paso. Su figura quijotesca delata su edad, no tiene un gramo de grasa en su abdomen porque no la necesita. A sus años podría tener acné, sin embargo su cara es fina como su cuerpo, es sencilla como su fútbol. No levanta pesas como otros centrocampistas, prefiere levantar títulos, la fibra le domina. Sus piernas han adelantado a su cerebro, pensar es para lentos. Alguien se ha preocupado del trozo de césped que la bota de un adversario levantó previamente, lo tapa con la suya porque su metro noventa de pases solo respira a ras de suelo. No es el más rápido en carrera, pero es el más veloz en el juego. Si te enfrentas a él en su terreno, estás perdido. Nunca tiene el foco sobre su camiseta, nunca ganará un Balón de Oro, su fútbol es para amantes del minimalismo, para obsesos del detalle. Las cámaras le obvian porque solo siguen el balón, pero él siempre está, y cuando no está, aparece por sorpresa. Regatea los recortes de periódicos porque no marca goles, su misión es construirlos y evitarlos. No sale en revistas del corazón, la prensa de fútbol especializado es su paraíso. Un ciego nunca sabría que juega en el Barcelona o la selección, un sordo lo nombraría el primero. Su juego solo obtiene reconocimiento si te aíslas con él, si lo esperas, si lo persigues por el campo mientras Messi pisa el área. Su obra se gestó en un barrio obrero, su nombre es Sergio Busquets.
30 de octubre de 2012
29 de octubre de 2012
Real Madrid, la joyería sin joyeros
Hace ya bastantes años que el Real Madrid no obtiene un jugador importante de su propio equipo filial, quizás el último haya sido Iker Casillas. Desde entonces han pasado doce años y nadie de la entidad blanca se empeña en analizar el problema y mucho menos en resolverlo. Ni tan siquiera un lateral rápido como Carvajal, un delantero fuerte como Negredo o un talentoso como Mata han podido cerrar su círculo madridista en su etapa de formación. Hablamos de futbolistas que salen por una ventana del Madrid porque agotan su paciencia y entran en otros equipos por la puerta grande en un intento desesperado de demostrar su fútbol. Son jóvenes futbolistas que aceptan en su frente por un tiempo el cartel de madridistas perdedores para cambiarlo a largo plazo por el de futbolistas triunfadores. Es una situación un poco extraña porque lo que le sirve al Sevilla o al Valencia no le sirve al Real Madrid, pero si le suele servir lo que le sobra al Chelsea.
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