Ayer por la tarde, justo antes de comenzar el partido entre Finlandia y España, Juanma Castaño en una mini entrevista a pie de campo pedía a Toni Grande, mano derecha de del Bosque, que justificase o argumentase la suplencia de Víctor Valdés y por ende la titularidad de Iker Casillas. El resultado fue nefasto para el segundo entrenador de la selección. Ni Dolores Cospedal intentando aclarar la “indemnización en diferido” de Luis Bárcenas pudo encontrarse explicando una situación tan incómoda y tan injustificable. Cuando alguien se avergüenza de una decisión y le toca justificarla empiezan a trabarse las palabras en el umbral del balbuceo y los mensajes empiezan a carecer de significado al ser prisioneros de un bucle dominado por el “decir sin decir nada”.
7 de septiembre de 2013
26 de abril de 2013
Tiritas en la boca
A esos adores de tragedias ajenas que se pasan la vida entre sonrisas mal articuladas, levantando copas rebosadas con la sangre de sus rivales. A aquellos profesionales que sustituyen los micrófonos por los pompones y la pluma por la bufanda bordada de rencor. A otros que recorren el camino por la vereda del augurio mediocre envueltos en la bandera de los complejos patrios. Los destructores liberados de vergüenza cuyo único objetivo profesional es minimizar las virtudes del rival y ensalzar las que consideran propias. Los que abonan los campos sociales con irrealidades políticamente correctas y distribuyen a precio de saldo sueños pintados de realidad. A todos ellos, que se calzan y visten con los complejos de todos los días y abrazan la botella de la mediocridad, a todos ellos, sírvase esta herida en la frente que se cura en la boca, sírvanse varias tiritas para la cura de humildad.
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