José Carlos del Coso: Esta es mi opinión y afortunadamente solo tengo una. Le guste a quien le guste y le pese a quien le pese.


21 de diciembre de 2012

Los clavos del ataúd

El aficionado del Fútbol club Barcelona demostró el domingo pasado que comprende perfectamente la situación por la que está pasando David Villa. En un ejercicio de empatía colectiva, el Cam Nou rompió en aplausos y coreó al unísono el nombre del jugador asturiano reclamando su presencia inmediata en el terreno de juego. Todos los aficionados se preguntan el porqué de la ausencia del delantero azulgrana en las alineaciones que Tito Vilanova ha dispuesto hasta el momento. Por qué disputa tan poquísimos minutos y por qué el chileno Alexis Sánchez le ha pasado por la derecha aún en ausencia de Fábregas. Capricho o justicia del entrenador son las preguntas que los socios culés se plantean ante el ostracismo al que en apariencia parece relegado un jugador que se encuentra plenamente recuperado al dejar de lado una larga lesión. Tras un inicio de temporada en el que Villa ha demostrado sobradamente su regreso con una proporción goleadora envidiable, la situación del futbolista se alarga sin solución de continuidad.

18 de diciembre de 2012

El Madrid se abraza a las cábalas

Como el fútbol no es una ciencia exacta no son pocas las ocasiones en que se convierte en un campo abonado para las supersticiones, manías de brujas, hechizos de media noche, oscuros aquelarres, interpretaciones de calendarios ancestrales y seguimiento esotérico de conjunciones astrales. Este tipo de prácticas suelen aparecer, con más fuerza si cabe, a las puertas de la derrota y ante el umbral de la desesperación. Siempre surgen cuando la fe gana el pulso a la razón, cuando la realidad deja paso a la esperanza. Carlos Bilardo, seleccionador de Argentina en las Copas de 1986 y 1990, se sentaba en la banca con una estatua de la virgen de Luján. Además, por algún esotérico motivo, prohibía a sus jugadores comer pollo. Ronaldo, auténtico astro brasileño, no disparaba a portería durante el calentamiento con el fin de no “gastar los goles”. El carioca copió el método al goleador inglés Gary Lineker. El internacional chileno Iván Zamorano se vendaba la muñeca de la mano derecha porque una vez tuvo molestias, le colocaron la tela y marcó tres goles.