Decía William Shakespeare que si las masas pueden amar sin saber por qué, también pueden odiar sin mayor fundamento. Esta noche se examina el Real Madrid en su propio estadio y así mismo se examina su afición. Hoy no decide el socio si ama a Mourinho o empieza a despreciarlo, si le necesita o le considera innecesario. Esta noche en el Santiago Bernabéu se pone en tela de juicio el poder soberano de la afición madridista. Sabremos cuando empiece el partido y sobre todo cuando acabe, su grado de madurez y volubilidad. En su madurez va implícita su capacidad de exigencia, su inconformismo y su nivel de auto-respeto. Su estado voluble viene marcado por la sabiduría de no plegarse a determinados intereses mediáticos y por supuesto a los caprichos de un grupo radical.
1 de diciembre de 2012
30 de noviembre de 2012
Las matemáticas no engañan, los sentimientos sí
El derbi
madrileño que se disputará el próximo sábado en el Santiago Bernabéu le servirá
al Barcelona para una sola cosa: Ponerle cara a su verdadero enemigo durante
esta temporada. Imposible conocer la cábala correcta. Lo que tengo
completamente seguro es la necesidad de los conjuntos madrileños por ganar. Un
empate sería un resultado completamente inesperado y al mismo tiempo dejaría a
mi juicio la liga absolutamente sentenciada para los de Tito Vilanova.
Efectivamente, las tablas en el marcador, en el caso de que se desee matar lo
sentimental con las matemáticas, sería el resultado más interesante para los
culés.
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